sábado, 29 de noviembre de 2025

Ni Wonder Woman se salva: Los pervertidos de las grandes editoriales



En un mundo donde los héroes salvan el día con puños de acero y rayos láser, algunos no pueden resistirse a meter la nariz (o algo peor) donde no deben. Marvel y DC nos regalaron iconos como Spider-Man y Batman, pero también un puñado de “salvadores” que rozan lo creepy, lo voyeurista y lo francamente perturbador. Ni siquiera Wonder Woman escapa de sus garras. Basándonos en arcos clásicos de los 80, 90 y 2000 (nada de Vertigo ni independientes), aquí va el club de los pervertidos con capa. Prepárate para el cringe.


Marvel: donde el tamaño sí importa (y el encogimiento es un fetiche)


Marvel es maestra en transformar poderes en excusas para el mal gusto. ¿Quién necesita villanos cuando tus propios héroes te hacen cuestionar su membresía en los Vengadores?

- **El caso Carol Danvers**: En uno de los arcos más repudiados de la historia de Marvel, Carol es violada por un personaje que resulta ser su propio hijo del futuro (envejecido artificialmente). Los Vengadores de la época reaccionaron con una normalización inquietante. El legado de esa historia sigue siendo un recordatorio de hasta dónde podía llegar el “drama adulto” de los 80.

- **Ant-Man (Eric O’Grady, el Irredeemable)**: Este no es el simpático Paul Rudd del MCU. En *Irredeemable Ant-Man* (2006), Eric se encoge para espiar a mujeres en la ducha —incluida Carol Danvers—, colarse en sus habitaciones y esconderse en sus bolsos. Roba la novia de su amigo muerto y la deja embarazada. Marvel lo vendió como “antihéroe relatable”; hoy sería cancelado en un tuit. El Hank Pym original también tuvo su momento de “encogimiento erótico”: en un número de *Avengers*, usa sus poderes de tamaño de forma íntima con la Wasp en una secuencia tan controvertida que algunas ediciones digitales la editaron.

- **Wolverine**: El mutante canadiense guarda, en un compartimento de su mente, a varias compañeras mutantes y enemigas en bikini. Logan tiene su propia “sala de fantasías”, donde aparecen Psylocke, Storm, Mystique y una versión de Emma Frost con látigo que quiere castigarlo por ser un “chico sucio”.

- **Starfox (Eros, hermano de Thanos)**: El titán del amor tóxico. Con poderes de empatía, induce “atracción irresistible” en quien quiere. Terminó juzgado por acoso en *Avengers* tras seducir a una mujer casada. Deja un rastro galáctico de corazones rotos y demandas.

- **Daken (hijo de Wolverine)**: No hereda solo garras, sino feromonas manipuladoras. En *Dark Avengers* seduce a Avengers y X-Men de ambos géneros para controlarlos, sin importar su orientación. Es un Wolverine con aftershave hipnótico: puro caos hormonal.

Estos tipos convierten las misiones en coqueteos forzados. ¿Salvadores o acosadores con superpoderes? Marvel dice lo primero; el sentido común, lo segundo.



DC: la Liga de la Justicia… y la injusticia sexual


DC no se queda atrás. Aquí el humor slapstick se cruza con el harassment puro, y Wonder Woman es la víctima estrella de más de un baboso.

- **Plastic Man (Patrick “Eel” O’Brian)**: El elástico supremo es el rey del voyeurismo. En *JLA #33* (1999) se transforma en el ajustado vestido de Big Barda durante una misión y la manosea sin consentimiento. Con Wonder Woman va más lejos: en *JLA #62* se disfraza de una lámpara en su habitación para verla cambiarse. Diana lo detecta al instante y lo amenaza con una frase que aún hoy da escalofríos: “Si mi cuerpo fuera lo último que vieses… ¿valdría la pena?”. A partir de ahí se consolidó la regla no oficial de que los dos casi nunca trabajan juntos. Diana lo odia, y con razón.

- **Superman (el Hombre de Acero… en una peli porno)**: En *Action Comics #592-593* (1987), el villano Sleez lo controla mentalmente junto a Big Barda para filmar una cinta XXX. Darkseid se la envía al marido de Barda como “regalo”. Forzado o no, es el Clark Kent más incómodo de la historia.

- **John Constantine**: El detective del infierno es un manipulador nato. En *Hellblazer* coquetea, engaña y se acuesta con heroínas, demonios y lo que pille, dejando un rastro de corazones (y almas) rotos. Carismático, sí, pero su vicio por el sexo es tan adictivo como su tabaco.

- **Doctor Manhattan (Watchmen, canon DC)**: Desnudo eterno y orgías cuánticas. En una escena infame, tres versiones de él tienen sexo con Silk Spectre (seis manos incluidas). ¿Filosofía nudista o creep total?

Y Lobo… bueno, el intergaláctico borracho folla con todo lo vivo (y muerto), pero su exceso gore lo saca un poco del mainstream puro.

El crossover del horror: Wonder Woman, la eterna diana


¡Ah, Diana! La guerrera amazona que defiende la verdad y la justicia… pero no puede defenderse de los ojos lascivos de sus “aliados”. Plastic Man no es el único. En arcos de Justice League, hasta aliados como Blue Beetle han tenido momentos de “admiración excesiva”. Es como si DC dijera: “¡Mira qué fuerte es! Ahora, ¡mírala en bikini!”. Estos tropes machistas de los 80-90 reflejan una era donde el “humor” excusaba lo inaceptable. Hoy, reboots como el de Greg Rucka la empoderan de verdad, pero el legado creepy persiste en memes y foros.

No es algo exclusivo de machos

El club de los creepies no es un boys’ club exclusivo. Las damas también meten la pata (o la mano). Harley Quinn es la culpable estrella aquí. En su serie New 52 (alrededor de 2014), en el *issue #11*, no puede resistirse al legendario “boob window” de Power Girl y suelta piropos dignos de un catcall: comentarios directos y babosos mientras intenta “ayudarla” con un vestido que resalta… lo de siempre. En la miniserie *Harley Quinn Loves Power Girl* (2015) la cosa escala a flirteos juguetones con un toque voyeurista. Es como si Harley dijera: “¡Igualdad! Si los chicos pueden ser pervertidos, yo también, pero con más glitter”. Power Girl, con su ventana al infinito, atrae babosos de todos los géneros como moscas a la miel. Los reboots modernos la tratan con más respeto, pero el legado… ay, el legado.

Y Diana… sí, también Diana. En la película *Wonder Woman 1984* (2020) no solo hay un retroceso en tono y psicología que fuerza a la Diana del New 52 a comportarse casi como una versión Silver Age; la princesa amazona abraza, besa e intima con un desconocido cuyo cuerpo está habitado por el espíritu de Steve Trevor. El hombre original no da su consentimiento. La ética de Diana se fue de sabático.

Conclusión: ¿evolución o excusa?

Estos pervertidos nos recuerdan que los cómics (y a veces también las películas) son productos de su tiempo. Los 80 y 90 rebosaban de chistes sexistas que hoy nos harían bloquear al escritor. Marvel y DC han madurado (gracias a #MeToo y a las críticas de los fans), con más diversidad y consentimiento en sus historias. Pero ¿y si revivimos a estos tipos en el MCU o el DCEU? Imagina a Eric O’Grady en *Ant-Man 4*: puro desastre. Al final, estos “héroes” nos enseñan una lección: el verdadero poder es respetar límites, no encogerse para violarlos… ni poseer cuerpos ajenos para volver a besar a tu amor perdido.

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